Me prometiste mil noches en vela hablando conmigo, millones de momentos juntos, horas infinitas abrazados, mirándonos embobados. Me prometiste un para siempre a mi lado. ¿Sabes qué? Nunca me lo creí. Porque las palabras se las lleva el viento. Porque lo que importa son los hechos. Porque los "para siempre" no existen, al final se acaban.

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