En este año he vivido miles de cosas diferentes, muchísimas situaciones que nunca habría imaginado. Me considero diferente, no se si para mejor o para peor, pero diferente. Confío muchísimo más en mi misma, en lo que puedo hacer en mi vida, en lo que de verdad soy capaz, que es mucho más de lo que creía, y de eso son responsables muchas personas, pero, sobre todo, dos de ellas son lo más importante. Son totalmente diferentes, no tienen nada que ver. Una, es alocada, con mucha energía, para cualquier situación, ya sea una fiesta, un café, o una mini sesión de spa, ahí va a estar. Es mi mejor amiga. Si tuviera que escribir todos los momentos que hemos pasado juntas, estaría todo este nuevo año. Mis mejores recuerdos, son con ella. Únicos. Inolvidables.
La otra persona lleva poco más de un año en mi vida, y, poco a poco, día a día, se ha convertido en indispensable, en todo. Nuestra relación, ha cambiado, si que es verdad que si hubiera sido por mi, habría cambiado antes, pero no fue así. Aun así, no habría cambiado por nada del mundo todo lo que pasé con él en ese tiempo. Sin duda, él es el que más me ha cambiado, por supuesto, para mejor. El que me ha hecho confiar en mi misma, el que siempre me ha aconsejado, ayudado y apoyado en todo lo que he necesitado. Y, por supuesto, en estos cinco meses, el que con sólo mirarme, me hace sonreír. Es mi apoyo, mi felicidad. Mi vida.
Para este nuevo año sólo espero que las personas con las que cuento ahora mismo no desaparezcan de mi vida, que sigan significando para mi lo mismo que ahora. También espero centrar mi futuro, aclararlo y darme cuenta de lo que de verdad quiero con respecto a los estudios o, en un futuro, a mi vida profesional.
