En la vida,
pasan cosas buenas, malas y horribles, pero, antes o después, te sirven para algo.
Con ellas, te das cuenta de quienes están a tu lado, de quienes te apoyan en lo
que necesitas, de lo que no puedes prescindir, de lo que realmente importa en
la vida. De que tienes que dejar de comerte la cabeza, de darle mil y una
vueltas a las cosas. De que tienes que vivir el momento, disfrutar de lo que
estás haciendo, darlo todo y más, de luchar por lo que quieres. Porque no sabes
lo que te va a pasar, de dónde vas a estar el año que viene, el mes siguiente,
o incluso unas horas después. Y que, al fin y al cabo, las cosas pasan por algo.

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